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Estrés, ansiedad y deporte

ansiedad y estrés diferencias

La práctica de actividad física afecta directamente a nuestra salud a través de las respuestas inmediatas y de las adaptaciones crónicas que se producen a nivel fisiológico y psicológico en el cuerpo humano. Los estudios y la evidencia científica han demostrado sobradamente los beneficios del ejercicio pero una gran parte de la población son altamente sedentarios. La realidad es que muchas personas siguen sin tener claros los beneficios del ejercicio.

Además de los resultados fisiológicos positivos de la actividad física, una gran cantidad de pruebas científicas demuestran que la práctica de ejercicio tiene importantes beneficios para la salud mental. Otras pruebas demuestran que aquellas personas que son conscientes de tales beneficios se comprometen más con la práctica regular de ejercicio. Entre los beneficios para la salud mental, cabe destacar la reducción de la ansiedad, del estrés y la depresión.

¿Qué es el estrés?

El estrés no es lo mismo que la ansiedad. Son conceptos diferentes que a veces se confunden. El estrés es una respuesta fisiológica automática del cuerpo humano cuando éste interpreta que estamos ante algo peligroso o amenazante. Se trata de una respuesta instintiva que en dosis bajas que puede llegar a ser incluso positiva ya que puede por ejemplo mejorar nuestro rendimiento mental o psicológico. El problema llega cuando los niveles de estrés son continuados y elevados lo que elevará la hormona del cortisol y ocasionará problemas en nuestro organismo, muy parecidos a los que nos puede provocar la ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad se define como un estado caracterizado por sensaciones de aprehensión o amenaza, acompañado por una gran excitación fisiológica, especialmente cuando interviene el sistema nervioso
autónomo. Otra de las características de la ansiedad es la respuesta de lucha o huida que sufren las personas que la padecen. La ansiedad es una respuesta fisiológica derivada de la estimulación de nuestro sistema nervioso. A diferencia del estrés, la ansiedad no es una respuesta inmediata a un peligro, si no que es una acumulación de estímulos que nos bloquea y puede convertirse en un trastorno patológico de larga duración.

¿Cuáles son los síntomas del estrés y ansiedad?

Tanto la ansiedad como el estrés producen síntomas fisiológicos en el cuerpo humano y es que se produce una elevación descontrolada de la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea y la actividad en nuestro hipotálamo, y un aumento de las hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol. Por otra parte la ansiedad puede aparecer en aquellas personas que tienen más facilidad genética en percibir algunas situaciones como amenazas para su estado físico y mental. Para determinar los diferentes grados de estrés y ansiedad se pueden hacer algunos cuestionarios de autoevaluación, o bien medir diferentes variables fisiológicas como la tensión muscular, la presión arterial o la actividad eléctrica en el cerebro.

En lo que concierne a la ansiedad podemos diferenciar dos tipos de ansiedad diferentes: la ansiedad inmediata y la ansiedad crónica, que son variables psicológicas negativas que, evidentemente, nadie quiere sentir. La evidencia científica dice que la práctica de ejercicio físico mitiga eficazmente los síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés.

¿Cómo se cura la ansiedad y el estrés?

En las últimas décadas se han realizado multitud de estudios que demuestran que el deporte es la mejor forma de curar la ansiedad y el estrés. Podemos reducir la ansiedad y el estrés con una actividad física moderada. Estos efectos suelen observarse a través del ejercicio aeróbico, a muchos niveles de intensidad diferentes, pero también a través del entrenamiento de fuerza.

El deporte en general reduce la ansiedad y el estrés ya que ejercicios como caminar, correr, nadar o ir en bici, por ejemplo, a un ritmo constante y durante un cierto período de tiempo, favorece la relajación física y mental. Los efectos psicológicos calmantes del ejercicio rítmico pueden deberse a procesos biológicos. Es posible que durante la práctica de ejercicio la excitación cerebral envíe mensajes de relajación, lo cual provoca una disminución de la actividad del sistema nervioso asociada con los estados de ansiedad o estrés. No es casualidad que muchas rutinas de entrenamiento sean rítmicas, y es que en toda máquina para practicar ejercicio cardiovascular sigue un ritmo determinado y continuado.

Algunos investigaciones afirman que los cambios fisiológicos que se producen sistemáticamente durante el ejercicio influyen de manera automática sobre el sistema nervioso central y el cerebro, lo cual se traduce en cambios positivos en el estado de ánimo.

Otro posible motivo por el cual el ejercicio físico reduce el estrés y la ansiedad es el denominado efecto termogénico. Según algunos estudios realizados con animales indican que una producción de calor durante el ejercicio causa un efecto dominó de sucesos que llevan a la relajación. El hipotálamo detecta el aumento de la temperatura corporal y, en un intento por mantener la homeostasis, es decir la capacidad del cuerpo humano para mantener la estabilidad del funcionamiento de nuestro organismo, induce una relajación de las neuronas motoras, lo que provoca una disminución de la tensión muscular, y en consecuencia el cuerpo humano entra automáticamente en un estado de relajación.

Efecto antidepresivo del ejercicio

Una gran cantidad de estudios afirman que la práctica habitual de ejercicio físico tiene un efecto significativo sobre la reducción de la depresión, tanto en personas que padecen una depresión clínica como en aquellas personas que padecen formas menos graves de esta enfermedad. El ejercicio es una alternativa muy eficaz a los tratamientos psiquiátricos, y debería de utilizarse como mínimo de complemento de la psicoterapia, y más si tenemos en cuenta su relación coste-eficacia y
la ausencia de efectos secundarios no deseados. En algunos casos la práctica de ejercicio puede ser tan efectiva como la medicación. Esta eficacia del ejercicio a la hora de mitigar la depresión es muy importante, en vista de los negativos efectos secundarios del tratamiento farmacológico. Por el contrario, los efectos secundarios del ejercicio son positivos ya que reduciremos nuestro índice de grasa corporal y tendremos menos posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión, algunos tipos de cáncer, artritis, Alzheimer y demencia senil.

También es importante recordar que el ejercicio puede llevarse a cabo en un contexto social y las personas pueden desconectar de sus preocupaciones diarias. La interacción social a través del ejercicio es una manera muy efectiva de aliviar los síntomas del estrés y la ansiedad.

Tal como sucede con la ansiedad y el estrés, el ejercicio mitiga la depresión a través de diferentes mecanismos. La serotonina es un importante neurotransmisor con efectos antidepresivos que se libera y aumenta tras la actividad física, como también aumenta los niveles de dopamina y noradrenalina, otros neurotransmisores que regulan diversas funciones como la conducta motora, la emotividad y la afectividad. Con la generación de estos neurotransmisores reduciremos en consecuencia las posibilidades de la aparición de la depresión pero también de la enfermedad de Parkinson y otras enfermedades neuromusculares.